HACIENDO HISTORIA... ESTO ES EL ESPACIO

16 de julio de 1969,

Hoy 16 de julio de 1969 Lidia Hidalgo retransmitiendo en Estados Unidos la llegada del hombre a la luna, que supuso un hito en la historia.
A partir de hoy se van a crear todo un entramado de satélites, estaciones espaciales y tecnologías que van a servir a la sociedad actual.

Culminación de la carrera espacial, una competición entre EE.UU. y la URSS en plena Guerra Fría por demostrar poder tecnológico, económico y científico.
En la misión de Apolo 11 EE, UU. ha logrado que el hombre pisara por primera vez la luna. Esperemos que dentro de 40 años se siga experimentando, se proyecte hacia Marte
y mantenga astronautas trabando en el espacio de manera continua.
Para lograrlo, los astronautas necesitan una preparación física y psicológica muy dura, necesitan años de preparación, pruebas y conocimientos para resistir las condiciones extremas que supone el medio extraterrestre.

En la imagen de la izquierda: El comandante Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins

Viajar al espacio supone un peligro desde el mismo momento en que los tripulantes se montan en la nave, tal y como demuestran las grandes tragedias de la historia de la NASA. La Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) señala algunos de los riesgos que pueden sufrir los astronautas.

Los peligros para la salud de los vuelos espaciales

Las aceleraciones y deceleraciones (cambios bruscos de velocidad dentro de la nave cuando despega, aterriza o se mueve) producen desde visión borrosa hasta el total desvanecimiento. Para evitarlo se usa el traje antigravedad que aprieta el abdomen y las extremidades para impedir que la sangre se acumule en estas zonas.
La sujeción de la cabeza y el casco también son esenciales para evitar la inflamación de las mucosas y las cefaleas graves.

Por otro lado, la falta de oxígeno es uno de los factores críticos, ya que afecta al cerebro y provoca fatiga, somnolencia, dolor de cabeza, mareo, y en ocasiones pérdida de conciencia. El cerebro sólo soporta cuatro minutos sin oxígeno antes de iniciarse la muerte neuronal masiva. A partir de los 4.500 metros, no es posible la vida y el aire debe ser despresurizado dentro de la nave.

Los astronautas pueden contraer enfermedades relacionadas con la ingravidez y exposición a las radiaciones ionizantes. Por ello, la medicina aeroespacial estudia los efectos fisiológicos y psicológicos del medio espacial en el cuerpo humano.

Síndrome de Allison

El FECYT señala la perdida de masa ósea (síndrome Allison) como uno de los principales problemas de la ingravidez. Los estudios han demostrado que los astronautas pueden perder hasta el 20% de su masa ósea en estancias de 12 meses en el espacio. Lo que provoca fracturas y cálculos renales.

Radiaciones ionizantes

Los efectos de las radiaciones de los rayos solares y del campo electromagnético terrestre, son cien veces superiores a los recibidos en la Tierra. Causan muerte celular, producen alteraciones en los genes, tumores, daños en el sistema nervioso, catarata, etc.

Otras consecuencias

La atrofia muscular se presenta con mucha frecuencia. Los astronautas pasan meses en un espacio reducido, flotando y sin actividad física. Es necesaria una buena nutrición y la realización de ejercicio diario para paliar los efectos de esta situación. También sufren confusión mental y cambios de comportamiento: euforia, irritabilidad, depresión, fatiga, aburrimiento... Para evitarlo realizan actividades y están monitorizados para garantizar una mayor calidad de vida.

Los astronautas sufren alteraciones del sueño debido a la ingravidez, el estrés, los problemas para moverse y la perdida del ciclo día-noche. También hay debilitamiento del sistema inmune y se activan virus latentes que hay en el cuerpo humano.

En el espacio también se producen alteraciones cardiovasculares. La sangre se concentra en la parte superior del cuerpo y la tensión arterial cae. El corazón tiene que bombear mas sangre y se vuelve más grande. El sistema respiratorio se ve afectado por la nueva distribución de líquidos, cambian las voces y se congestiona la nariz y las cuerdas vocales. El intestino casi se paraliza y no hay defecación. El reflejo de la sed disminuye y se produce deshidratación por la pérdida de agua en la orina.

Pero a pesar de todos los problemas y riesgos que entraña viajar al espacio, los astronautas siempre están dispuestos a correr el riesgo y experimentar las consecuencias negativas y positivas de su profesión.


Lidia Hidalgo González
1º ESO C GSDA

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